sábado, agosto 14, 2010

Su sonrisa es inexplicablemente hermosa. Es la segunda vez que lo veo, y a diferencia de la primera, en la que se veía mucho más sofisticado y hermoso, está vez lo he visto más defectuoso, humano e infinitamente bello, no por su físico precisamente, pero porque pude ver cosas más allá, y descubrir un pedacito de su alma. Su sonrisa...no puedo quitarle los ojos de encima, y me provoca sonreír cada vez que me veo atrapada ante ella...es inevitable. El color de sus ojos es hermoso, pero más me cautiva su mirada curiosa de niño travieso queriendo descubrirlo todo, haciendo un conjunto harmónico con su bella sonrisa. Increíblemente, pasé el resto del día pensando en él, pero espero que no pase a más porque eso podría arruinar nuestro trato. Me siento muy bien en su compañía.