¿Somos todos susceptibles al compararnos con los demás? ¿Es realmente necesario hacer comparaciones para reconocer el valor propio? Pues no sé por qué razón...o talvez sí: el tratar de adjudicarnos un determinado valor en el contexto en el que nos desenvolvemos, tenemos cierta tendencia a compararnos constantemente con todos a nuestro alrededor.
Este accionar no trae nada positivo consigo, aunque tal vez sí un pasajero remilgo de placer al sabernos mejores que otros en determinadas cuestiones, pero ¡oh señor!, te entrará tamaña frustración al descubrir que mientras dormías en tus laureles creyendo "ser el mejor", llegó alguien más a arrebatarte el puesto, y en el intento, te ha superado vastamente en lo que tu obstinada soberbia seguridad te hizo creerte insuperable, pues para ser bueno el algo, realmente bueno, no basta con llegar a la cumbre, hay que saber mantenerse en ella; porque la vida es una prueba constante, y una vez que llegues arriba, nada asegura que permanecerás ahí por siempre, pues al menor descuido, caerás, y mientras más alta sea tu cima, más has de sentir la caída.
Por eso estimulo a que, evitemos caer en comparaciones; son realmente innecesarias. Lo único que vamos a lograr es lastimarnos o lastimar, pues es un juego muy peligroso, porque siempre alguien sale perdiendo; si la gente compara no es para decir éste que qué bien, equiparando, "éste es simplemente diferente", sino para sacar aspectos positivos y negativos, tanto propios como ajenos.
Por ejemplo a mí, me gusta mantener el perfil bajo cuando estoy en alguna clase. Cuando es así, libre de toda presión, no temo a mis errores, pues son parte del aprendizaje, aunque sean pocos o ninguno, y simplemente me concentro en dar lo mejor de mí; pero he ahí donde empieza el problema: al dar lo mejor de mí, empiezo a dar "resultados", y los buenos resultados rápidamente alcanzan cierta notoriedad, y entonces los demás dejan reposar en ti sus expectativas, eso no es malo, pero, en medio de la tensión ya no se puede trabajar con la misma quietud de antes, ahora, pese a que no debería importarte, sientes que no debes defraudarles, que debes demostrarles que por qué has alcanzado lo que has alcanzado, que por qué te llaman "la/el mejor", pero en medio de toda esa tensión, surge el mayor inconveniente, ya no estás trabajando por el simple placer de dar lo mejor de ti, sino para "demostrar tu capacidad", craso error, pues estás dejando de lado la verdadera esencia que te ha llevado hasta la meta, ¿y todo por qué? por mantener una "reputación".
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